Ocultos. Replegados ante la creciente amenaza de las balas perdidas. Heridos físicamente. Saben ellos que no pasarán la noche, que los "capuchas" han rodeado por completo la zona y que eventualemente, los encontrarán. Manolo tiene una herida en la pierna, una bala se la traspasó por completo. Nadia improvisó con un pedazo de tela y una tabla sucia una suerte de torniquete. Ella tiene heridas leves en las piernas y en los brazos...Le duele mucho...Por primera vez siente el miedo punteagudo y asfixiante de la inminente muerte.
Ambos ocultos en los escombros de una casa, tienen la última conversación de sus vidas. Las balas, gritos y sonidos de máquinaria de guerra los acompañan en el diálogo...
-Amor, mírate...estás toda herida-dice Manolo mientras le acomoda el fleco a Nadia-.
-No te preocupes por mí. Trata de no moverte, tu pierna dejó de sangrar así que no hagas ningún esfuerzo. Mírate, estás todo empolvado.
Manolo se limpia el rostro, piensa que así que se verá más guapo para ella. Solo a él se le ocurren esas cosas.
-Aghh, me entró tierra al ojo. ¡Sopla, sopla, sopla!
-Pero cálmate, no hagas ruido, no nos pueden encontrar. Espera, ya vengo-le dice Nadia después de soplarle el ojo-. Todo está bien...Se han ido a la otra cuadra-y ella pasó a acomodarse al costado de Manolo-.
-Deberías irte. Sabes que tarde o temprano vendrán. Es cuestión de tiempo.
-No es una película de Hollywood. No te hagas el héroe. Sabes que no te dejaré.
-Sabes que siempre quise ser actor, dame un final de película.
-No me jodas, ya no es romántico. No vas a morir ni te volverás mártir, te quedarás conmigo y saldremos de esta. No sé que haría sin ti.
-Vivir.
-No sin ti.
-Sí. Mírame. Esta herida me hace una carga. Soy lastre en estas condiciones.Y necesitas ser rápida para burlar a los capuchas
-Me quedaré esperando contigo. Pronto caerá el día y Jareth con la milicia vendrán a rescatarnos.
-Solo Dios sabe si ellos siguen vivos. No te puedes arriesgar.
-Me arriesgo de todas formas. Es mi decisión.
-¡No seas tonta!-le susurró con furia a Nadia, luego se pone a llorar mirándola con tristeza-. Si caes conmigo, ¿entonces para qué hemos hecho todo esto? Luché para que tengas un país mejor, y si te mueres, entonces nada tendrá sentido.
-No luchaste por mí, Manolo. Luchaste por todos los 25 millones de peruanos. Ahora quédate aquí.
Tienes razón, si nos quedamos aquí, moriremos los dos. Iré a buscar ayuda, y si es necesario, mataré a todos los capuchas que se me interpongan.
La herida de Manolo volvió a sangrar justo cuando Nadia terminaba de hablar. El dolor lo hizo gemir en silencio.
Con lágrimas en los ojos Nadia le ajusó el rústico torniquete. Le dijo que no se atreva a salir. Buscó unos cartones y lo cubrió de la mejor forma posible...mezcló la tierra con los rastros de sangre e hizo que las huellas de su prescencia desaparezcan, en caso de que entre algún capucha. Lo miró a los ojos y le prometió que volvería. Que no se rinda...que ahora ella lo salvaría a él.
Antes de irse, Manolo le dice unas últimas palabras...
-Si nada de esto hubiera pasado. Ahora estaríamos en Aija, tomando chicha de jora, bailando huayno, festejando hasta la madrugada con las vacas locas que tu tío seguramente compraría. Y andaríamos todo el día con Gato y comeríamos pachamanca de res, con mamá teresa. Y en las noches veríamos las estrellas echados en el techo de la casa. Ahora estaríamos en vacaciones y estaríamos muy felices...
-No te preocupes amor. El otro año iremos a Aija y haremos todo eso y más. Gato nos espera. No te preocupes...todo saldrá bien. Te amo Clyde.
-Te amo Bonnie.
Nadia sale de la casa, y se desplaza con los latidos violentándole el pecho por los escombros de las casas. Afuera los capuchas mantienen una batalla callejera contra los policías de la Comisaría de San Agustín.
Mientras va pensando en cómo cruzar la calle sin ser reconocida. Una bala pasa zumbando muy cerca de ella. Nadia se desploma, ha llegado a un punto en el que ya no siente poder pararse...cierra los ojos por unos instantes, y en pocos segundos...logra recordar cómo llegaron ahí. Cómo se había desatado la guerra y cómo de una estudiante de sociología en la UNMSM que nunca había luchado verdaderamente contra algo o contra alguien, que nunca había terminado ninguna empresa, por más simple que pueda ser, ahora era una de las líderes de la resistencia contra el rebrote terrorista de los "capuchas"...
Nadia mira al cielo, y ve una sola estrella...entonces cierra los ojos y ve toda una constelación.
CONTINUARÁ...
CONTINUARÁ...
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