domingo, 19 de junio de 2011

LIMBO.


“Chuang-Tzu soñó que era una mariposa
y no sabía al despertar si era un hombre
que había soñado ser una mariposa o una
mariposa que había soñado ser hombre.”

El sabio y la Mariposa
(Cuento chino)


-¿Por dónde comenzamos la ablación doctor?
-Comiencen por el estómago.
-Mejor comenzamos por el pecho, ¿qué le parece?
-Me parece que mejor le hacemos unas cosquillas en el vientre. Así se desmayará y no sentirá cuando le saquemos los órganos.
-Pero si se ríe hará mucha bulla, doctor.
-Mi hijo no se ríe. Comiencen las cosquillas.
 -JAJAJAJAJAJAJA, JAJAJAJA AAAJAAAJAJAJAJAJA. Noo, ya, por favor, ya noo más. No sigan por favor, JAJAJAJAJAJAJA, aaay ya ya, por favor, JAJAJAJAJAJAJAJA, pa', qué me haces, no no, no. ¡Por qué me haces esto! JAJAJAJAJA ya no, ya no sigan, JAJAJA me duele...Auuu, auuu, yaa ya..papá ¡por qué te gusta hacerme esto!, ¡Le diré a mamá! No me golpees el pecho, no no. ¡No me electrocutes! 
TSSSS, TSSSS, TSSSSS
-Bueno. Despierta entonces.



5:23 AM.
Despierto. Mi corazón me duele, al igual que mi estómago. Siento que todo el vientre está resentido. Tengo lágrimas recientes en los ojos y he sudado una ligera cantidad. La noche se pasó entera entre sueños uno tras otro. Esta ha sido la velada más larga de toda mi vida, y sin embargo la más efímera. Desperté cada media hora temblando de frío y moribundo. Con el miedo de que me atraviesen con un cuchillo, o que explote la bomba nuclear, tropezándome con una piedra, inundado por un diluvio. Quizás si mi memoria no me falla. He tenido al menos unos seis o siete sueños en toda la noche. Y si la realidad no me engaña, estoy despierto ahora.

¿Qué día es?, veo mi celular, tengo tres mensajes nuevos. Uno de un número que no tengo agregado. Otro de Paolo y otro de Lucero. El del número desconocido tiene un mensaje incongruente para mí. No lo entiendo. Dice: "¿Así que queriéndote tirar a mi hermana, no?, te voy a buscar conchadetumadre y te voy a sacar la mierda". No me quiero tirar a nadie por el momento así que no le tomo importancia. El sms de Paolo dice: " Oye huevón, te van a sacar la mierda, aléjate de esa flaca". Entonces sí me preocupo. Me pregunto a qué chica se refieren, no tengo nada con nadie, no he hablado con nadie sobre esas cosas. Hace tiempo que no tengo sexo y nadie me ha provocado semejantes deseos desde hace mucho. No sé de quién carajos hablan.
Preocupado, abro el tercer mensaje, presiento algo malo y entonces leo: "Oye, Celeste está muy triste por lo que pretendes hacer, ya se enteró de todo. La cagaste brother".
Estoy estupefacto. ¿Ahora, qué hice?...Celeste qué tiene que ver acá...Pienso. Pienso, pienso. Tal vez me he metido una trancaza uno de estos días y la he cagado con alguien. Pienso, pienso y pienso. No, nunca tanto. Pienso, y en realidad ni si quiera he pensado. Me calmo, me despabilo. Y comienzo a analizar calmada y fríamente la situación, como en una novela de Dostoievski...
Comienzo por el primer mensaje.Es muy probable que sea un error de identidad, que alguien a quién le están acosando a la hermana, se haya equivocado de número y me haya enviado el mensaje amenazador. Quizás...Es lo más probable, porque ya me ha pasado. Pero se va al tacho mi teoría por los dos mensajes consiguientes. El segundo mensaje, refuerza el primer mensaje, pero ¿quién es esa flaca?, no tengo idea. No. Ninguna. Cabe la posibilidad de que me estén jugando una chanza, pero eso sería imposible, pues Lucero no metería a Celeste en una broma así, ni si quiera sería capaz de prestarse para algo así. Entonces  me autoconvenzo, sin ningun argumento empírico que me quiero tirar a la hermana de alguien y que el santo hermano me quiere dar en las bruces, que mis amigos están decepcionados de mí y que Celeste, mi novia, pronto me pedirá explicaciones que no sabré sostener.
Entonces, me invade un sentimiento de culpa que todos dirían sinsentido. Me encuentro aquí, mal, arrepentido y siniténdome la peor basura por algo que no recuerdo haber hecho. Pero bueno, así es la vida pienso.
De pronto. En mi letargo y en mi estado pseudodetectivesco. Se me fue adormeciendo mucho la pierna derecha, a lo que no le encontré ninguna explicación, pues no estaba en una posición incómoda. Bueno, me dije. A lo que venga. El día me espera.
Decido levantarme y alistarme para ir a la universidad. De pronto, al intentar levantarme...

Primero un sonido ensordecedor, luego, una vibración en mis oídos, seguida por otro sonido de vidrios rotos, fierros chillones cayendo al piso; Perros ladrando asustados, otros aullando, el sonido de palomas escapando de sus nidos, y de mi padre levantándose de la cama, de los Ay por Dios de mi madre, los gritos de mi hermana, los mierda de mi hermano y los chillidos de mi sobrino.
Me levanto con el corazón en la mano, camino hacia el cuarto de mis padres y los encuentro despiertos. Les interrogo sobre lo sucedido. Nadie sabe nada. Mi madre yace sentada en la cama con los ojos muy abiertos. Mi hermana viene, mi hermano la sigue. Todos estamos en el cuarto de mis padres. De pronto, bajo al primer piso, a la sala. Mis ojos no pueden creer lo que ven. Mi ventana destrozada está esparcida por el suelo. Mis muebles bañados por pedazos rotos de vidrio. La puerta de metal de mi sala con pequeños agujeros. Todo. Todo destrozado. La explosión ha sucedido en la fachada de mi casa. ¿De qué? No tengo idea. Solo sé que nada tiene sentido ahora. Mi padre baja con todo el resto de la familia. ¡Una granada!, grita, una granada en la casa.
Asustado, me acerco a los restos de mi ventana. Mi madre me grita diciéndome que no lo haga. Pero yo me resisto. Mi padre me sujeta de los brazos. Pero aún así forcejeo y quiero acercarme a los restos. Entonces siento otros brazos, y más. Y ya no puedo distinguir cuántos brazos me están agarrando la espalda impidiéndome que me acerce a los restos. Pero yo sigo luchando y al final mi polo no resiste y se rompe y yo logro acercarme a los restos...
Veo el cuerpo de Celeste destrozado en medio de la laguna de vidrios y fierros retorcidos. Me desmayo.
No recuerdo más después...
tan solo...

-Ya hemos extirpado el riñón, doctor Espinoza. Estaba en malas condiciones, ¿su hijo tomaba mucho?
-Eso no es de tu incumbencia. Ahora sólo sáquenle el páncreas. Sigan esta línea, corten aquí y extirpen el órgano.
-Está bien doctor.

3:32 AM

Despierto. Mi corazón me duele, al igual que mi estómago. Siento que todo el vientre está resentido. Tengo lágrimas recientes en los ojos y he sudado una ligera cantidad. Mis piernas están entrecruzadas, una encima de otra. Se me ha adormecido la pierna derecha.
Respiro, respiro una y otra vez. Y me pregunto con un cierto escepticismo si esta vez he despertado o no.
Sigo respirando. Todo se me hace tan real.
...
..
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sábado, 18 de junio de 2011

Cuatro chatos.

Vuelvo al blog luego de una mesurada pausa. Extrañaba ver cómo se formaban las letras en la pantalla instantáneamente mientras tecleaba las letras de mi laptop(de mi hermana)...escribir en una pc ajena se me hace más placentero. Y sí, ayer me dijeron o escuché que uno la pasa mejor con extraños...que luego todo se complica y que la gente suele encerrarse en laberintos sin llevar el hilo mágico.
Es cierto. Pero héme aquí escribiendo palabras que sólo(con tilde) unos cuántos puñados de personas leerán y que ni caso le harán, escribo en este instante porque me siento invadido por una fuerza bienhechora, porque siento que el mundo que tantas vueltas irregulares da, por fin va encontrando un eje. Un eje que tal vez me hace caminar de cabeza y que me desorienta totalmente, pero qué rico se me hace desorientarme por un puñado de personas...La vida creo que solo vale la pena cada vez que se te caen los libros, cada vez que se te rompe el lápiz cada vez que el viento te levanta el vestido(mff).
Las experiencias nuevas se van acumulando y los rostros se hacen más cuantiosos. He encontrado nuevos vicios, como el lucky rojo (marlboro es para cabros), nuevas esquinas dónde sentarme para concretar mi vicio, nuevas palabras(wadafaq), antiguas palabras(pajita), cabellos eternos, saludos afectuosos, y más y más y quién sabe cuánto más que mi memoria arbitrariamente no recuerda. Tengo el día venidero a mis pies y me he bañado y huelo bien, que es lo más importante.
El proceso de cambio-violento, como todos los cambios que te marcan-se está apaciguando (o quizás se está haciendo mucho más violento). Sea como sea, quizás...uno nunca sabe, cuándo de pronto las madrugadas se vuelvan a hacer interesantes. Y mientras sistema inmunológico se me hace más débil, yo siento que mi sistema circulatorio se fortalece más. Hay que vivir con el hemisferio derecho un poco más.
Un poco más, un poquito de tiempo más y ahora estaría escribiendo un poema de amor, pero si el destino es el que creo que es, entonces aguantaré. Y persistiré, y pronto estaré entre la lista de los más buscados. Porque me vas a buscar y yo también y benedetti y mi teclado traicionero sonreirán, uno desde su tumba y el otro desde el basurero. Y algún día iremos a ver a Vallejo y  a Víctor Hugo y quién sabe a cuántos Miserables más.

Ayer prendí una vela con el chasquido de mis manos y he decidido que no quiero apagarla. Ayer sentí mucho frío y ahora estoy moqueando, moqueando duro duro, y me sorprende lo poquísimo que me importa. Tengo el pecho acariciado. Acariciado por la imagen del porvenir que me espera,  por las manos pequeñísimas del destino.
Ahora, tengo un objeto más para guardar en mi caja de los recuerdos. Y un libro más en mi memoria, y un vicio nuevo(tal vez dos), nuevas caras, nuevas lisuras, nuevas drogas, nuevas formas de bailar, nuevos lugares en mi memoria, nuevas botellas que vaciar, nuevos conocimientos, y próximamente(coming soon) nuevo yo.

miércoles, 8 de junio de 2011

MIS DÍAS MÁS CUERDOS.


Mis ojos perdieron la costumbre de arañar y mis sueños no se diferencian de mis paseos cotidianos. Veo al doctor explorar con su cerebro el infinito y a los locos, tratando de sacar el infinito de sus cerebros. En ese continente de rostros y tejidos desatinados, en ese cofre de los miedos la Luna cuelga su escalera hasta mi relato en busca del gris simulacro de la vida.
                                                                                                        Daniel F.

¿Les dije que una vez estuve en el Larco Herrera?, pues  creo que no. Tengo un pasado del que no suelo acordarme porque según mi madre el no comer pescado ni tomar la leche en el desayuno ni rezar en latín, me hicieron tan defectuoso como la piedad de dIOS lo permitió. Pero bueno, digamos que les dije que un día me internaron entre esas paredes blancas que en realidad, blancas no eran. De hecho, compartían todas un brochazo de antigüedad color amarillo, salpicadas por la herrumbre de las rejas de metal descascaradas. Al menos así era mi pabellón. El pabellón menos violento, menos loco, o el más pasivo, el de los que eran enviados proque sus familias ya no podían con ellos. En algunos casos, el pabellón de los que no estaban locos, o no tan locos.
Entré al Larco porque un día me cansé de vivir, me dio la santa flojera de estudiar, trabajar y mantener a una familia que sabe QUIEN si me gustaría. Simplemente un día me tomé un carro y me bajé tres cuadras antes de la puerta principal. Me desarmé el polo, lo rompí; me tiré al suelo y me ensucié, ya venía con una semana sin bañarme así que el olor lo puse gratis. Y mirando hacia el cielo, llegué a la puerta principal y toqué el timbre, me vio un señor alto y con uniforme. Simplemente le pregunté: ¿aquí vive Jhon Lennon?

Solo pasé unos meses dentro, conocí a un puñado de gente, porque los demás estaban tan desubicados que ni hablarles podía. Había una señora que siempre miraba a la ventana y que cuando escuchaba el sonido de una gaviota(pues el sanatorio está colindante al mar) repetía pausadamente que algún día escaparía de ese lugar y se iría volando con ellas. De su boca solo salían esas palabras y si le hablabas, no respondía. Sus ojos parecían dos balas de plomo mojado, negros, brillantes, tristes y pesados...Un día le acompañé a mirar el cielo. Por dos horas nos la pasamos en un completo y eterno silencio. Era la hora de la siesta, pero Claire no dormía y yo estaba harto de esa cama dura y con olor a medicina. Simplemente la pasamos con la mirada erguida y los ojos reposando y los oidos atentos, Claire vestía una chompa muy fina de color rosa. Una falda de los años cincuenta marrón claro, una blusa blanca y unos zapatos de taco plano...Estando tanto tiempo con ella, me di cuenta que ella tarareaba una canción que se me hacía muy conocida, una americana muy antigua...que hace pocos meses pude ubicar. ( http://www.youtube.com/watch?v=Woj53n3b2wo). Luego de un tiempo, la acompañaba más asiduamente. Hasta que me encontré a mí mismo repitiendo sus bajas palabras...Parecía que le hablaba a alguien, pero nunca dirigió sus palabras a mí. Yo tampoco...ambos mirábamos a lados opuestos cuando repetíamos...

-Las gaviotas me hablan, me dicen que por qué sigo encerrada aquí, que vaya a volar con ellas...pero cómo podría...les digo, si no tengo plumas, dónde podría conseguir plumas. Sin plumas no puedo volar con ellas y me tengo que quedar aquí. Pero ellas me llaman y yo les digo que no puedo pero que sí quiero. Y que ellas me enseñarían a agarrarme de las ramas de los árboles, a hacer nidos en las torres de electricidad, a cazar peces en el litoral, a volar en el atardecer con la bandada, a buscar a la eterna pareja y a morir sentaditos y calladitos.

Pasaron los  días, las semanas y los doctores ya sospechaban de mi muy mal actuada locura, me veían reír a carcajadas con Manolo, un tipo que creía que era un salto la especie humana y que era más evolucionado que todos basándose en el hecho de que sus ojos estaban desorbitados y que miraba al mismo tiempo hacia la derecha y hacia la izquierda. Decía que la especie humana se había vuelto salvaje y brutal de nuevo, y que ahora debía mirar a todos lados al mismo tiempo para cuidarse la espalda. Y que sus ojos son producto de un salto evolutivo fuera de lo común. Bueno, era birolo y muy chistoso. Y se convirtió en uno de mis mejores amigos. Cada vez que despertaba, Manolo estaba con una pose de modelo griego mirando al horizonte, como si esperara que alguien eternice en una estatua su superioridad biológica. Dijo que sus padres intentaron operarlo para corregir su problema, pero que el rechazó tajantemente la oferta diciendo que si le quitaban su don, iba a extinguirse, que lo iban a capturar como perro y que lo iban a matar. También me contó, que su padre tenía una colección de documentales sobre la primera y la segunda guerra mundial. Creo ahora de dónde salió su miedo a la gente y su necesidad de cuidarse con tantas ansias las espaldas...

Semanas después, cuando oí al doctor Martínez mencionar que ya no tenía nada de loco, que el estar con gente más "arruinada que yo" había encontrado mi normalidad y que en unos días me harían retornar a mi casa...simplemente lo tomé con tranquilidad. La había pasado bien, aunque solo unas semanas, me encariñé con esos sinsentidos que los locos repetían, con las irracionalidades. Destruí los prejuicios que gobernaban mi existencia. Y perdí mi miedo a vivir como se me diera la gana...como se me diera la puta y regalada y perra gana.

El último día de mi estancia. La gente me despidió con una pequeña fiesta. Extrañamente todos me llamaban Fernando. No sé de dónde salió eso pero las enfermeras se mataban de risa. Manolo me miró a los ojos(obviamente no podía evitar reírme a morir mientras lo hacía) y me dijo que yo era la única persona en quien confiaba y que jamás me miraría de espaldas. Le sonreí y lo abracé con cariño...
Todos juntos me dijeron al unísono: Adiós, y esperamos no volverte a ver nunca más. 
Palmas...

Antes de irme, vi  a Claire en el mismo lugar de siempre, mirando al cielo. Me le acerqué. y de mis bolsillos, saqué un montón de plumas artificiales que había desollado de las almohadas...Se las pegué a la mano y se las froté para que las sienta, entonces por primera ve desvió la mirada y me vio a los ojos. Empezó  a llorar sonriéndome. 
-Ya tienes las plumas, anda, vete volando con las gaviotas...

Metí los montones de plumas a sus bolsillos. Y entonces me fui. Nunca más regresé. 
Entonces me pregunto, si el único tiempo en que en verdad estuve cuerdo, fue en el Larco Herrera y si-contrariamente a lo que piensan todos-toda mi vida fuera de ella ha sido una completa falacia.




miércoles, 1 de junio de 2011

POR HACÉRTELAS DE BUENO ANDRÉS...

Siempre he creído que el destino, la vida, el albedrío-démosle cualquier nombre a eso que comúnmente se le conoce como suerte-sabe retribuirte cada acción que haces, siempre he creído que todo lo que escupes, lo escupes al cielo y que si en el ojo no te cae, para eso está la frente;  Pero eso, hablando solo de los pecadillos que se suelen cometer; sin embargo, las buenas acciones...¿también saben ser retribuidas por ese hacedor destino?
Pues a los que dicen que sí, me cago en ustedes. Really. Porque por bueno hoy me pasaron las peores desgracias. Por hacérmelas de bueno. El buen Andrés...pancho tenías que ser...¡ay pancho!
El día trágico (y lo narro como si fuera un caso detectivesco, porque fácilmente bordea la ilegalidad mi mala suerte) se sucitó desde la mañana. Dicen que las malas cosas te pasan de a tres. Y ese fue mi caso.

Desperté temprano con una tenue sonrisa en los labios, tuve un sueño erótico con alguien que no recuerdo, pero amanecí lleno de energías. Me levanté, me mojé la cara y dejé que el sueño se vaya por el fregadero. Desayuné feliz el pan con mermelada que no me gusta y la leche que sé que me dará cólico por mi intolerancia a los lácteos(y no a la lactosa). No entendía mis extrañas ganas de vivir con las que me había despertado. Entonces me dejé llevar en la ruleta de mi suerte, mi padre me da 5 soles de pasaje. Aún no le digo que saqué carné porque el muy tacaño es capaz de darme menos. Luego de recibir mi pasaje agarro mi mp4 y mi celular, y salgo presto a estudiar. Hasta parezco responsable.

Tomo un carro con asiento libre cerca de la puerta, mi buena suerte me hace sonreír. Será un día  genial, predigo. Luego de 20 minutos de viaje, el cobrador aún no había pasado a cobrar el pasaje. Entonces con el carro llenísimo, se sube una sextagenaria al vehículo. Todos los asientos reservados estaban llenos por madres de familia. De pronto la señora se encontraba parada en el pasillo con el vehículo en marcha. Un joven está a punto de levantarse de su asiento para ofrecércelo  a la anciana. He ahí que se sucitó una cadena de eventos desafortunados que fulminaron las buenas vibras con las que me había levantado. 

Acto 1: Al ver a la sextagenaria parada, pensé que mi buena suerte debía ser retribuida a los demás. Yo y mis buenas intenciones. Cuando el joven que le iba a ofrecer el asiento a la anciana estaba  a punto de pararse. Con un tono arrogante y altivo le dije que por favor no lo haga, que este héroe del día le daría su asiento. Porque hoy las buenas vibras me invaden y nada puede pasarme...Imbécil.
-Señora por favor, siéntese.
-Gracias hijito.
Me paro, y disfruto de mi hazaña. Saco un pequeño libro que quería terminar de leer camino a la U. Lo abro y me sumerjo en él. Faltan 20 minutos para llegar a mi U, y el cobrador pasa a cobrar el pasaje, busco mi billetera. Bolsillo derecho, el izquierdo...mi bolsillo del pecho...y nada. No encuentro a la billetera. Ya me ha pasado antes que se me pierden cosas hasta en los recovecos de mi propio cuerpo, así que no me alarmo, pero la billetera sigue sin aparecer y el cobrador va acercándose. Me desespero, me calmo, me alarmo, me tranquilizo...derecho, izquierdo, me toco las nalgas, el pecho, la #$%&. NADA. Entonces siento un dedo tocarme la espalda. Era una muchacha tímida que no podía mirarme a los ojos la que me había tocado. Entonces me da un papelito que dice: Te han bolsiqueado. Arqueo mis cejas y le pregunto si está hablando en serio. La chica me hace señales con la mano haciéndome entender que voltee el papel.
Al reverso decía. Lo siento, soy muda.
El cobrador se acerca y me pide pasaje, le digo que me han robado, que la chica se dio cuenta pero que era muda  y por eso no advirtió a nadie de nada. La chica asiente la cabeza, pero el cobrador no se inmuta, a él solo le importa el pasaje, la plata, las monedas, el sencillo. Me desespero. Estas situaciones siempre me ponen muy intranquilo. Entonces me acuerdo de que hace ratito fui un héroe campante de la anciana que ahora ocupa mi sitio. Entonces volteo a verla para pedirle que si un solsito, una monedita, ¡y mire que le di mi asiento vieja de mierda! Mas la señora yacía toda dormida y hasta roncando en el asiento que una vez fue mío. Maldición.

Acto 2: Me bajan del carro a 5 minutos de mi U. Ayudó toda la cháchara que le metí al conductor sobre el buen samaritano que debía ser. Pero muy al carajo me mandó a mí y a mi discurso. 
No me alarmé. Aún tenía 15 minutos para llegar a mi U. Decido caminar. A pie llegaré pues no tengo de otra. De pronto...cuando estoy caminando, siento la presencia de un humano cerca mío, mi olfato no me engaña. Y cuando volteo a corroborar mi sospecha, veo a un tipo con mala facha que sé que es choro. Más que asustado, me siento avergonzado. ¿Cómo decirle que ya me robaron, que ya lo atrasaron, que muy tarde, que la situación está dificil y ya  no se puede robar como antes? Se lo digo y se molesta y me da una palmada en la espalda que me hace toser. Lo puteo y lo recontra puteo, y sigo caminando. 

Acto 3: Llego con la esperanza que el día mejore. Aún me quedan algunas dósis de buenas vibras. Me las inyecto al torrente sanguíneo y prosigo. Al llegar a la puerta, veo que cambiaron de portero. Antes estaba una señora muy amable a la cual saludaba sin falta todos los días. ahora veo a un tipo con una mirada llena de malicia que parece hastiado de tener que trabajar tan temprano. Me acerco y el portero me detiene en seco y me dispara la pregunta: ¿Y tu carné? Trato de hilvanar la historia que hizo que perdiera mi billetera. El portero no cede. Lo mando a la mierda, literalmente. Y me retiro caminando.

Pensando seriamente en lanzarme debajo de las llantas de las coasters que circulan por la avenida, me encuentro a Sandra, una amiga de la facultad. Su increíble figura y su cara demasiada angelical como para serlo me inhiben por un rato de mi pesar. Me ve aletargado y me pregunta qué tengo.
Le miento, le digo que terminé con mi enamorada, que me engañó y que la descubrí teniendo sexo con un idiota. Entonces me ve a los ojos y como esas cosas que solo pasan en los sueños más retorcidos, Sandra me estampa contra la pared y besa con furia y a la misma vez con delicadeza. Sus labios con gloss sabor naranja me invaden y yo me dejo llevar porque ya nada peor puede pasarme y la beso por minutos y todos nos ven y le agarro una nalga. Se la peñizco suavemente. En ese peñizco desfogo toda mi furia y qué bien desfogado me siento y Sandra que se va sin decir nada y yo que me quedo todo torombolo en la puerta y que el portero gruñón se había ganado con el espectáculo y que luego me llama y me deja entrar a la U y hasta me da una palmadita el muy imbécil.

Entonces pienso mientras sonrío...El destino sí devuelve.