sábado, 18 de junio de 2011

Cuatro chatos.

Vuelvo al blog luego de una mesurada pausa. Extrañaba ver cómo se formaban las letras en la pantalla instantáneamente mientras tecleaba las letras de mi laptop(de mi hermana)...escribir en una pc ajena se me hace más placentero. Y sí, ayer me dijeron o escuché que uno la pasa mejor con extraños...que luego todo se complica y que la gente suele encerrarse en laberintos sin llevar el hilo mágico.
Es cierto. Pero héme aquí escribiendo palabras que sólo(con tilde) unos cuántos puñados de personas leerán y que ni caso le harán, escribo en este instante porque me siento invadido por una fuerza bienhechora, porque siento que el mundo que tantas vueltas irregulares da, por fin va encontrando un eje. Un eje que tal vez me hace caminar de cabeza y que me desorienta totalmente, pero qué rico se me hace desorientarme por un puñado de personas...La vida creo que solo vale la pena cada vez que se te caen los libros, cada vez que se te rompe el lápiz cada vez que el viento te levanta el vestido(mff).
Las experiencias nuevas se van acumulando y los rostros se hacen más cuantiosos. He encontrado nuevos vicios, como el lucky rojo (marlboro es para cabros), nuevas esquinas dónde sentarme para concretar mi vicio, nuevas palabras(wadafaq), antiguas palabras(pajita), cabellos eternos, saludos afectuosos, y más y más y quién sabe cuánto más que mi memoria arbitrariamente no recuerda. Tengo el día venidero a mis pies y me he bañado y huelo bien, que es lo más importante.
El proceso de cambio-violento, como todos los cambios que te marcan-se está apaciguando (o quizás se está haciendo mucho más violento). Sea como sea, quizás...uno nunca sabe, cuándo de pronto las madrugadas se vuelvan a hacer interesantes. Y mientras sistema inmunológico se me hace más débil, yo siento que mi sistema circulatorio se fortalece más. Hay que vivir con el hemisferio derecho un poco más.
Un poco más, un poquito de tiempo más y ahora estaría escribiendo un poema de amor, pero si el destino es el que creo que es, entonces aguantaré. Y persistiré, y pronto estaré entre la lista de los más buscados. Porque me vas a buscar y yo también y benedetti y mi teclado traicionero sonreirán, uno desde su tumba y el otro desde el basurero. Y algún día iremos a ver a Vallejo y  a Víctor Hugo y quién sabe a cuántos Miserables más.

Ayer prendí una vela con el chasquido de mis manos y he decidido que no quiero apagarla. Ayer sentí mucho frío y ahora estoy moqueando, moqueando duro duro, y me sorprende lo poquísimo que me importa. Tengo el pecho acariciado. Acariciado por la imagen del porvenir que me espera,  por las manos pequeñísimas del destino.
Ahora, tengo un objeto más para guardar en mi caja de los recuerdos. Y un libro más en mi memoria, y un vicio nuevo(tal vez dos), nuevas caras, nuevas lisuras, nuevas drogas, nuevas formas de bailar, nuevos lugares en mi memoria, nuevas botellas que vaciar, nuevos conocimientos, y próximamente(coming soon) nuevo yo.

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