Rima I
Este poema que tengo guardado en el fondo del alma,
Esta canción…que vocifera salir,
Estos…versos que se acumulan en mi memoria,
Como pus venenoso.
Estos…poemas,
Que te llegan hasta los huesos,
Estos poemas que te estrujan,
Esos que en las noches se escabullen en el onírico,
Esos poemas que te hacen tropezar,
Estos, y cada uno de aquellos,
Tienen tu nombre como tinta de agua,
Impreso en ellos…
Porque mi más grande poema.
Descansa eternamente,
En la noche de tus ojos.
Rima II
Cuando en la clandestinidad de nuestros minutos,
Resbale mis besos sobre tu cuerpo,
Cuando descanse en tu palpitante regazo,
Y navegue en tus rutas de piel…
No contestes,
No.
No me beses, no me mires,
No…me digas nada.
¡Que el miedo me invade!
De estar entre matas de sueño…
Colgado, dormido, adormecido,
Inexistente.
Si mis palabras derramo con esmero,
Sobre tus oídos,
Si el ósculo se presenta,
Bésame despacio,
Bésame lento,
Que quizás la violencia me despierte.
Quédate ausente, mujer.
Por un momento,
Quédate tan ausente como un respiro aleatorio.
Como el sonido de un ave cantora,
En la tenue alborada.
Pero quédate cerca,
Cerca y ausente,
Mujer,
Por un momento.
Que el frío viento de la soledad,
Quizás me despierte.
RimaIII
Me pierdo,
Me pierdo...
Entre las fauces que encierran tu nombre.
Me pierdo, entre los sustantivos que predicas,
Entre los adverbios que son preciosos,
Tan solo por salir de tu boca.
Entre el carbono de tus adentros...
Entre la dermis de tus manos,
Entre el misterio de tus ojos.
Con ganas, y con alevosía, me pierdo...
Con desespero,
Con miedo, con sismos.
Con la ligereza del aire,
Con el peso del plomo.
Cada minuto es un náufrago si no te veo...
Y si te veo,
Me pierdo,
En el laberinto de tu pecho.
Si me hablas, vacilan mis miedos...
¡Es un enredo!
Es feroz la incertidumbre,
Pero profundos tus ojos reos.
Culpables,
Culpables son tus labios,
Si te beso,
Si te beso y te tengo...
Si te tengo, convierto mis garras en palmas suaves,
Y si te beso...
Que venga el huracán y me desolle hasta los huesos.
Porque hasta los huesos,
Hasta los nervios más intensos.
Hasta la epilepsia...
Hasta las manos más húmedas...
Hasta las lágrimas que aguardan.
Hasta los cuellos,
Hasta los pechos,
Te quiero.
Rima IV
Despacio, despacio.
Paso a paso…
Mujer frágil de ojos de cristal.
Mira cómo destruyes mis extremidades.
Con tus besos invisibles…
Atrapas cada vez más.
Esta locura que allana mi corazón.
Despacio…O mejor rápido.
Rasga las prendas oscuras,
Las cadenas que me detienen
A no atacar tu yugular.
A no morderte el alma.
A destrozar lo concreto…
A concretar lo pensado.
Este juego de ir y venir no me hace bien.
¡¿Cómo explicar?!
Este incendio…No quiere encontrar extintor.
Este desborde no encuentra represa.
Este reloj, avanza lentamente…
Mujer…
Haz acechado mi inocencia.
Y me has entregado la humedad de tus sentidos.
Sensación de locura…
Que embriaga todo momento.
Este licor me deja con resaca.
Pero es tan dulce…
Que moriré entregado, y fácil.
¡Ah!
Es un suspiro pensar en ti.
Mi alma vale más cuando está a tu lado.
Y si quisieras ser mía
Habría miles de explosiones…
El fin del mundo.
Un sismo inusitado.
Si quisieras ser mía.
Ah…-otro suspiro-moriría.
Por ahora,
Guardaré cada futuro instante,
En los recovecos de mi mente.
Vistes de rosa, simple…como sueles ser.
Yo estoy de un verde claro…extraño.
Y vemos el atardecer. Rojovioleta…
Juntos.
Sólo me queda la esperanza
De que los sueños son concebidos…
En el infinito de la psique,
Y la inocencia del corazón.
Rima V
Quiero usurpar al viento que te toca la piel…
Y conquistar tus caminos hacia tierras desconocidas,
Con mis ojos quiero,
Mostrarte el espejo del mundo,
Hay miles de constelaciones,
Descansando en tus pupilas.
Quiero…
¡Te quiero!,
Te quiero cerca…
¡Rompe la soberanía de mi cuerpo!
Te quiero en el ocaso,
Acostando al sol…
Te quiero en mis segundos,
Moviendo lento mi reloj…
Te quiero en mi boca, rompiendo mi piel
Te quiero en mi pecho,
Violentando la orquesta de mis latidos.
Te quiero en la plenitud de lo que mis palabras expliquen,
Y más.
En cantidades insufribles,
En rápidas miradas,
En tiernos besos,
En cada espacio de tiempo,
Te quiero…
Rima VI
Un lobo dócil,
Un perro faldero,
Un tornillo suelto,
Un ladrón sin armas,
Un sol nocturno,
Un mar de arena,
Una oscuridad ceguera,
Un fantasma de piel,
Un recuerdo sin fecha,
Un cuento sin final,
Una guitarra de cuerdas rotas,
Un grito en el mar,
Una letra muerta,
Un proyectil sin blanco,
Un soldado sin casco,
Un hombre sin ocaso,
Una noche sin estrellas…
Si de tus besos me privas, eso soy.
Rima VII
Entre pestañas eternas,
Entre cabellos mojados,
Y susurros con olor a canela,
Entre esas pequeñas pausas
Que me ocasionan rememorarte
En la quietud de mi soledad,
Y en la agitación de mis alegrías…
Entre esas miradas oblicuas,
Que se pierden
En los laberintos de mis recuerdos.
Entre el cielo que sin piedad,
Pinta a brochazos mi nostalgia.
Entre sueños húmedos,
Que estrangulan mi castidad,
Y la tuya.
Entre perfumes,
Entre cuellos,
Entre manos,
Entre cinturas,
Entre alguna extraña que me mire a los ojos,
Entre los tuyos que furtivamente me coinciden,
Entre la soledad más honda.
Y las taquicardias más violentas…
Yo, te extraño.
Rima VIII
Conciliaré el sueño entre algodones,
Esta noche, un respiro más…bastará.
Estos pies me servirán para andar,
Estas manos sentirán la suavidad…
Esta noche, mi pecho seguirá,
Intacto…
Porque hoy te he tocado.
Hoy podré entregarme a la aleatoria suerte,
Tocaré las torres blancas del Cielo.
Esta noche, descansaré la espalda
En la curvatura de la luna.
Porque hoy, te he besado.
Y en los abismos de mi mente,
Tan oscuros, tan inmersos en duda…
Esta noche, no me perderé.
Porque hoy te he tenido.
Y cuando los ojos cierre,
Cuando la víspera se asome.
Despertaré presuroso,
A buscar más respiros.
La vida, siento yo…hoy es más llevadera.
Porque hoy te he amado.
Rima IX
La vida presurosa, como suele ser,
En esa carrera de cuerpos…
En esas intersecciones de rostros,
Y encuentros efímeros…
Nos halló en el mismo punto.
Errando en la suerte…
El tiempo es dramático,
Y te lo juro, no es sincero.
Más nuestro encuentro…
Aunque fugaz comparado
Al ir y venir del universo…
Ha calado en mí tan hondo,
Que sin dejar de ser yo mismo,
Transformó los cimientos
De esto que se llama vida.
Rima X
La noche nos ha entretejido los cuerpos,
Y he descubierto que en tu regazo,
Nada…
Nada existe.
He descubierto que en tu cuello,
Nada…
Nada existe.
He descubierto que en tus labios,
¡NADA!
Absolutamente Nada Existe,
Sólo un silencio sedante.
Sólo…
Sólo la muerte,
Sólo el blanco…
La nada. La vida.
La inexactitud de desaparecer…
He descubierto que en tu cuerpo,
Hay un pasadizo a la calma.
Un mundo De colores tenues.
Como ese túnel que describen los moribundos,
Al casi fenecer…
Hay, en la suavidad de tu tacto.
El punto exacto de equilibrio.
Hay, en lo profundo,
Una tierra virgen,
Que anhelo conocer.
¡Ah!
Mujer,
¡Hueles a mujer!
Pedazo de paraíso.
Haz abierto…
LAS PUERTAS DEL EDÉN.
Mira, como mi triste mano.
Como perro faldero,
Escala en tu espalda.
Cómo mis labios, como el centro de la tierra.
Hierven al rozarlos tus dedos.
Cómo tiemblan mis sentidos,
Tal cual un cataclismo…
Cómo exploro con mis labios,
Tus caminos, tus pasajes,
Tus cordilleras, tus praderas…
Tus picos más altos,
Y las depresiones más escondidas.
Hay cientos de besos en el aire.
Déjame atrapar el tuyo,
Déjame Morir contigo.
Magnífica.
Eres magnífica.
Eres, la dulce melancolía,
La colorida alegría.
La suave nostalgia.
La tenue sabiduría.
Eres, mujer,
Un resguardo de la vida.
Mira.
¡Pero mira!
¡Haz sonreído!
Y no conté un mal chiste,
Acaso detecto en ti,
¿Los tímidos rastros del amor?
Acaso…
¿Hemos despertado,
Del luengo letargo?
Avísame, con una ráfaga de tu mirada.
Si sentiste mis manos aquella noche,
Con tus labios dime,
Mujer,
Si los míos te saludaron con esmero.
Con tus brazos dime,
Si se entibió tu cuerpo con el mío.
Porque desfallezco.
En la humanidad de mi incertidumbre.
Y también, porque te diré
Porque les diré.
Que la vida…
Fue,
Es,
Y será.
Los momentos eternos…
En los que por milésimas de segundos,
Simplemente…
…Desapareces.
Rima XI
Premié mi cordura con un vaso de equilibrio,
Y equilibré lo poco de cordura
que quedaba en mi vaso.
La vida, es como uno suele llamar,
Una intrusa en la casa de la muerte.
Froté la lámpara de mi suerte,
Y en vez de genio.
Me atraganté con una muralla verde.
Y entendí,
Que las baldosas de mi camino,
No las colocan los vientos de la vida.
Miré entonces estupefacto,
A los ojos del miedo
Y como Medusa me miró, y pétreo me hice.
Y anduve, con mi rocosa concha,
Vomité las ganas de vivir.
Y tal vez la muerte estaba de vacaciones,
Y no me vino a recoger.
¡Ah!, fue oscuro, muy oscuro.
El túnel de la incertidumbre.
Y más oscuro era…
Cuando se cierran los ojos para no ver.
Pero siempre hay una forma de cómo volver.
Si te espera una mujer hermosa,
¿Cómo no querer volver?
Hay un aroma que estrangula el olor a la muerte,
Hay un hogar tibio y limpio.
Que me esperaba sin que yo lo sepa.
Un pedacito de ella, es suficiente para querer volver.
Ahora Perseo se hizo mujer.
Y degolló las serpientes de mi recelo.
Ahora soy tan ligero,
Como el carbono que expira de mí.
Entonces le pregunté…
¿Me darías un poco de ti?
Y sorprendíme cuando me dijo
Entre silenciosos susurros,
¿No ves que ya lo hice?
*FIN*