domingo, 1 de mayo de 2011

INTROSPECCIÓN DE UN AUSENTE.

Me pierdo,
me pierdo...
Entre las fauces que encierran tu nombre.
Me pierdo, entre los sustantivos que predicas,
entre los adverbios que son preciosos,
tan solo por salir de tu boca.
Entre el carbono de tus adentros...
entre la dermis de tus manos,
Entre el misterio de tus ojos.

Con ganas, y con alevosía, me pierdo...
Con desespero,
Con miedo, con sismos.
Con la ligereza del aire,
Con el peso del plomo.
Cada minuto es un náufrago si no te veo...

Y si te veo,
me pierdo,
en el laberinto de tu pecho.
Si me hablas, bacilan mis miedos...
¡Es un enredo!
Es feroz la incertidumbre,
Pero profundos tus ojos reos.

Culpables,
culpables son tus labios,
si te beso,
Si te beso y te tengo...
Si te tengo, convierto mis garras en palmas suaves,
Y si te beso...
Que venga el huracán y me desolle hasta los huesos.

Porque hasta los huesos, hasta los nervios más intensos.
Hasta la epilepsia...
Hasta las manos más húmedas...
hasta las lágrimas que aguardan.
Hasta los cuellos,
hasta los pechos,
Te quiero...


 
Por siempre,
A Cielo.

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