¡AH!
Hay en las partículas de aire,
rastros culpables de algún beso,
extraño, furtivo,
tímido, musical.
Foráneo.
Es su aroma, el aroma del ósculo,
olor húmedo, apretujado,
dientes tintineando la canción del beso.
lenguas entrelazándose. Cerrándose, partiéndose en dos.
Labios subyugándose, cediendo,
mordidos, atacados, mutilados, los labios del fiero beso.
Y las manos,
Mis manos,
Mis manos que te besan,
te besan profunda, calmada, parpadeante.
Oscilando en una cascada de caricias,
caen
yerran,
aterrizan, invaden.
Devastan.
Todo queda yermo,
un bosque deforestado,
por mis labios y tus dientes y tu lengua,
por el sabor de tu huemedad,
triste, lacrimal,
herida,
heridos,
muertos, lacerados, enterrados, resucitados.
Son tan tácitas las palabras,
Reemplazadas por los ojos cerrados.
En las batallas no se cruzan muchos vocablos
Solo se escuchan los disparos,
las bruces destrozándose,
las armas empuñándose,
todo húmedo,
todo lleno de infartos,
acariciando la sombra de tu cuerpo,
besándote.
besándote.
Toda, toda.
Toda.
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