En la tibia odisea de tu cuerpo,
En tus suaves acantilados,
En la marea de tus cabellos desordenados,
Me hundo. Me hundes.
Me hundes como si hundieras un corazón que se sale.
Como si el elixir de la vida se te escapara.
Es tu ciudad un bastión de mi lucha,
Contra el enemigo más acérrimo
De nosotros los poetas: la tristeza.
Es tu ciudad, una ciudad sitiada,
Por mis vulnerables manos oscuras,
Por mi piel erizada,
Por mis humedades más íntimas
Por mis castaños ojos,
Perdidos en las comisuras de tus párpados.
Es tu ciudad...
Una isla en tanto mar.
Una perla en tanta roca.
Un abismo en tanto valle.
Un...
Es tu ciudad y mi ciudad,
Espejismos vibrantes que añoran la vida.
Mentiras en capullos,
Esperanzadas con un futuro concreto
Bosquejos de amor,
Maquetas frágiles...ligeras.
Flotantes,
Noctámbulas,
Ridículas, melosas.
Perdidas en tanto laberinto...
En veredas rotas,
En ropas usadas,
Perdidas en posadas frías,
En mares nublados,
En cielos violentos,
En garúas,
En gotas de besos,
En diluvios de manos y piernas,
!De pechos!, ¡de cinturas!,
¡De lunares escondidos!,
¡De ojos desorbitados!,
¡De jadeos, de lisuras!,
!De sudor, de ansiedad!,
!De explosiones, de placer!
De cansancio de dolor
De miradas eternas...
De risas nocturnas...
De susurros inconscientes...
Perdidos, en todo eso
Que inspira a la rosa a brotar,
Y a las gaviotas a formar figuras en el aire,
Perdidos, extranjera mía.
Éramos extranjeros,
Foráneos,
Visitantes...
Siempre lo fuimos,
Y siempre lo seremos.
Mas no aquí.
Aquí,
Somos amantes de toda la vida.
Verdades mayúsculas.
Aquí, perecemos en el mar de nuestras miradas.
Ahogados, asfixiados
Morimos.
Y dormimos juntos,
Como dos hojas caídas de un mismo árbol.
26/07/2011.
11:00 AM.
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